sábado, noviembre 29, 2008

Introscopia 72

Tiemblas y me dices: Tengo miedo.
Y yo que siempre me muevo en don ambientes te digo que ya no sufras, que estás conmigo ahora y que tus labios rojos no pronunciaran disculpas ante nadie.
Sonries porque estás de acuerdo.
Y caminamos.
Tu siempre quieres más que de lo que deberías querer y siempre sufres más de lo que deberías sufrir. Y aun así me dices que no eres tan feliz.
Sonrío porque estoy de acuerdo.
Y caminamos.
Tus ojos negros examinan todo, tus largas pestañas casi tocan el cielo y tu mano delicada se aferra a la mía.
La gente nos mira y no nos importa, porque hace mucho tiempo dejó de importarnos todo.
Tu cabello de hilachas negras se posa en mis hombros erguidos. Erguidos para levantarte, para enfrentar, intimidar... defender?
Me mira tu cara afilada y blaca y sonreimos, porque sabemos que no es normal pedirlo todo.
Y caminamos.

martes, noviembre 18, 2008

Introscopia 71

Que difícil es escribir con la lengua, imprimir con prosodia las sensaciones causadas, acostumbradas ya a estar entre tecleos hiperkinéticos.
Que desafiantes aquellos oidos, plasmados en cada pared que rozo con mis dedos, en cada pasillo por los que deambulo, sonmbula, agitada, movida por el viento e incluso domesticada por la costumbre. Y es que siento que se me agota la voz cuando logro ver a esos oidos gelatinosos y vibrantes, es como si entre gritos me ahogara.
Porque soy muda y lo he sido siempre, por que mi boca no ha logrado articulas algo más que algunos besos vagos y difuminados por mis pestañas.
Y eso por eso que me asusto e intento escapar, porque no todos me ceden sus ojos para retribuir la tibieza de mi cuerpo, no todos estan dispuestos a soportar la brisa matinal putrefacta que emana de mis lineas.
Y, de todas formas, porque yo no estoy dispuesta a plasmar mis reconditos pasajes en las eternas murallas de lo ajeno.

viernes, noviembre 14, 2008

Introscopía 70

Y desde el fondo de los recuerdos resurges, remueves, revives mis entrañas, aceleras mi pulso y te conviertes en pasado.
Pasado de uniformes de colegio,de cigarros en tu pieza, de piedras lanzadas en los vidrios de una iglesia.
Pasado de interminables tardes, de discusiones traicioneras y de inteligentes estrategias... Pero ya no tengo la fuerza de antes, digamos que nisiquiera tengo la fuerza para sentirme así de débil. No puedo mantenerme de pie y tú insistes en quebrarme las piernas, la respiracion se me hace dificil en dias como éste y tú inisistes en sumergirme entre sabanas de humo.
Lo pienso, lo admito.
Lo re considero y no te miento, porque ya no podriamos mentirnos más.
¿Tocarte como a las teclas de mi piano?
¿Lamer el manjar de tu brazo?
Te di todo cuanto tuve, te amé como una estúpida... No me pidas más.