sábado, junio 27, 2009

Introscopía 98

Recuerdame con un FA de guitarra y yo te recordaré mirando la luna, hablandole a los perros vagos... inhalando humo de cigarro.
Porque nisiquiera me atrevo a negar que te quiero. Y porque no me averguenzo de hacerlo todavía, después de mil caídas y de mil promesas. De mil besos exquisitos, de mil golpes contra la pared, de mil huidas tomados de la mano, de mil mentiras que dijimos para vernos.
Calienta tus manos en mi nuca.
Seca mi cabello con tu ropa, miremos por la ventana a tu perra, fumemos marihuana en tu pieza, rayemos las paredes como niños, escondamonos del mundo como antes, repudiando nuestros uniformes de colegio, gritando maldiciones frente a las iglesias y fumando cigarrillos en los parques.
Te quiero porque eres un perro, un vago, un musico destrozado por sí mismo, un insulto a mi dignidad, un grito de pajaro que logra que cambie el clima de mi cuerpo.
Quiero sacarle fotos a tus supiros y quemarlas en la hoguera de los ridiculos recuerdos que sigues provocando.

viernes, junio 26, 2009

Introscopía 97

No pensé nunca que encontraría una traición más grande que tus manos.
No pensé nunca que ahora cobras lo que un día me arrebataste.
No pensé nunca que te vería ahora, como un adolescente inerme.
Ahora me siento como un árbol que no proyecta sombra.
Ahora me siento una extraña en mi propia vida.
Ahora me siento vacia y a la vez llena de rabia.
Creo que no es tan tarde, aunque los albos colores de la madrugada me saluden por la ventana.
Creo que es tan tarde, que no te mereces nada.
Creo que es tarde para darme cuenta de lo tarde que es.
De las pocas cosas que estoy segura, es que no quiero perderte y que de alguna forma sigues siendo la persona más grande que conozco.
No quiero verte porque sería imposible seguir mintiendo.
Quiero verte y darte un abrazo, y decirte, papá estoy aquí de todas formas y te perdono.
Pero ¿De que sirve abrir una puerta que no ha sido golpeada?

martes, junio 23, 2009

Introscopia 96

Tengo lenguaje perruno, urbano y maltratado.
Desgastado por los mares que no he visto, entorpecido por mis piernas inestables y quebradizas.
No miento si te digo que quisiera caminar sobre tu pelo, no miento si te digo que lo he dicho antes.
Tengo un lenguaje inapropiado y violento que se enfría en las altas cumbres que escala mi rabia, que se derrite cuando el sol le respira cerquita.
No miento si te digo, que quisiera fumarme tus labios y tus huesos en un papelillo amarillo. No te miento si te digo que no es primera vez que lo siento.
Mis palabras de tinta china son un respiro a mi pecho congestionado, son un atisbo de luz a mis enceguecidos ojos.
Tengo los parpados hinchados, inyectados de sangre y de miedo.
Tengo un lenguaje que suena más a ladrido, alarido, grito hervido.
No te miento si te digo que quisiera alcanzar tu oreja y esconderme en ella.
No te miento si te digo que me he sentido peor/mejor/peor/mejor antes.

jueves, junio 18, 2009

Introscopía sin número.

La gente que se va al cielo se convierte en angeles de la guarda.
¿Tienes un angel de la guarda?
La gente que se va al infierno no se convierte en nada. Solo desaparece y nadie más se acuerda.
¿Qué pasa si me muero? Iras al cielo y te convertirás en un ángel de la guarda, con tunica roja y velo violeta, los ojos cansados porque quieres dormir, la cabeza sobre las manos porque nuevamente estás al pie de la cama de alguien.
Y los niños, que a penas están descubriendo lo que significa crecer, ya saben que al morir serán angeles de la guarda, dulce compañia que no desamparan ni de noche ni de dia, ni el dia de su muerte, amen.
Los angeles de la guarda, son angeles de la guardia, son soldados de rasgos brillosos, son vigilantes y castigadores.
No, no hagas eso que tu angel de la guardia te esta mirando y vivimos con miedo porque nos están mirando y nos convencen (con-VENCEN). Y nunca vivimos, y dejame asi, ser la primera que reviente la burbuja al decir que pueden los angeles de la guardia irse al infierno (que es en el fondo, lo que siempre han querido)

domingo, junio 14, 2009

Introscopía 95

Debiste llamarte bruselas. Y ser de color purpura.
Debiste llamarte trufa.
Debuste llamarte trufa de bruselas y tu boca se convertiría en una ciruela mordida, abierta y dulce.(tan purpura por fuera, tan rosada por dentro, ciruela de buenas intenciones)
Debiste llamarte bruselas, y ser un lince acostado con las rodillas en el pecho.
Debiste interpelar a los gritos de la luna que por las noches te invocaba.(porque me observaba por la ventana, aquellos seres etereos que vienen y van)
Debiste llamarte a tí misma: trufa con ojos de lince acostado de bruces.
Pero, por supuesto, sería un nombre incómodo y por eso he de decidir llamarte bruselas.