Debiste llamarte bruselas. Y ser de color purpura.
Debiste llamarte trufa.
Debuste llamarte trufa de bruselas y tu boca se convertiría en una ciruela mordida, abierta y dulce.(tan purpura por fuera, tan rosada por dentro, ciruela de buenas intenciones)
Debiste llamarte bruselas, y ser un lince acostado con las rodillas en el pecho.
Debiste interpelar a los gritos de la luna que por las noches te invocaba.(porque me observaba por la ventana, aquellos seres etereos que vienen y van)
Debiste llamarte a tí misma: trufa con ojos de lince acostado de bruces.
Pero, por supuesto, sería un nombre incómodo y por eso he de decidir llamarte bruselas.
domingo, junio 14, 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
=)
Publicar un comentario