No pensé nunca que encontraría una traición más grande que tus manos.
No pensé nunca que ahora cobras lo que un día me arrebataste.
No pensé nunca que te vería ahora, como un adolescente inerme.
Ahora me siento como un árbol que no proyecta sombra.
Ahora me siento una extraña en mi propia vida.
Ahora me siento vacia y a la vez llena de rabia.
Creo que no es tan tarde, aunque los albos colores de la madrugada me saluden por la ventana.
Creo que es tan tarde, que no te mereces nada.
Creo que es tarde para darme cuenta de lo tarde que es.
De las pocas cosas que estoy segura, es que no quiero perderte y que de alguna forma sigues siendo la persona más grande que conozco.
No quiero verte porque sería imposible seguir mintiendo.
Quiero verte y darte un abrazo, y decirte, papá estoy aquí de todas formas y te perdono.
Pero ¿De que sirve abrir una puerta que no ha sido golpeada?
viernes, junio 26, 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario