
Me he evisto reducir a gente al llanto, y me he visto reducida al llanto por otras personas también.
He amado mucho más de lo que he odiado. He tranformado el dolor en aprendizaje y he reido más de lo que he llorado.
He bebido más besos que alcohol, he empleado más tiempo en compañía de buenos seres humanos que en compañía de mis solitarios cigarros y he reido más a causa de chistes mal contados que por el cosquilleo de ciertas hierbas en mis venas verdes.
He tenido más compasión que desprecio y definitavemente me han perdonado muchas más veces de las que he pedido perdón sinceramente.
He abrazado entregando el alma, compartiéndome.
He dejado siempre intacta una porción de mi misma para la reflexión.
Se me han abierto más puertas de las que he tocado pero las que se han abierto me han entregado más de lo que he pedido...

No hay comentarios:
Publicar un comentario