viernes, mayo 16, 2008

Introscopia 44

Guardaré todo en un cajón de sueños, los dejaré a todos desordenadamente, haciéndole honor al desorden con el que ellos me dejaron a mí.
Los abandonaré porque no significan nada para mí misma y mucho menos han de significarle al resto del mundo (eventualmente).
Me quedaré con mi traje antiguo, del que nunca me he desprendido del todo. Porque esa vida feliz que yo solía llevar a cuestas se ha desvanecido como si fuera humo,y si así ha de quemarse mi alma prefiero segui exalándome la vida.
Hasta mi muerte era linda en esa linda vida que no era en verdad mía. Mi muerte era como lade resto, con tierra incluída y las flores y los llantos y las quejas y los llantos y los llantos. No como la muerte que tendré que vivir desde hoy, muerte que ya se me ha aparecido en sueños donde estoy yo, callada como mafia, peligrosa como un lobo hambriento, desarraigada de la humanidad. Mi cerebro han que de comérselos los pequeños parasitos caídos paradójicamente de una nave arcoíris.
Yo no quiero ahora, yo no puedo ahora y nunca he podido, eso de ser la linda persona que creí ser en mi linda utopía, no es lo mío.
Yo quiero y poder viene grátis, ser la perdida que se sido siempre, quiero ser la bolsa marrón que soy, ni siquiera gris, como gris nube, como gris atarceder de un día nublado y una noche postergada. Marrón, como el ser desconfigurado que soy.

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