Veo una multitud sin rostro que me apuntan con los ojos que les faltan...
Los escucho moverse como si fueran larvas, como si algo húmedo los arrastrara, como si mis oídos de pronto se hicieran sensibles a ese tipo de ruidos.
La multitud sin rostro parece analizarme despacio, uno de ellos, sin rostro aún se me acerca y hace el intento inútil por olerme... dice porder hacerlo, grita como un cerdo y corre con desesperación, puedo imaginar una mueca de asco en su rostro borrado, dice que huelo real, que huelo a realidad.
Sigo avanzando entre la multitud sin rostro y parece no darme miedo el espectáculo, ya he sido dueña antes de circos de fenómenos, ¿ por que habría de temer a personas sin rostro ? Sólo pediría que dejaran de tocarme y de llorar, una mujer sin rostro y con cabellos de lana me tocó y lloró como nunca había escuchado llorar a alguien, ni siquiera a mí misma, ella lloraba porque decía que yo tenía la textura de algo real. Cuando me ví al fín a mi misma, en el espejo roto de un bar de mala muerte, pude ver que la multitud sin rostro tenía razón y que a pesar de mi apariencia desarreglada, de mis ojos casi siempre cansados, de mi pelo todo el tiempo revuelto y mi piel sabor a fresas con alquitrán, sí, soy algo real.
lunes, junio 16, 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario