viernes, junio 27, 2008

Introscopía 58

El constante canto de mis balizas provocó un daño irreparable en mis oídos.
Fue el remezón de mis vacilantes y poco cuerdas palabras lo que a mi cabeza destrozó.
Es cierto queno puedo crear ficción, modificar lugares y suplantar nombres,no significa nada.
La exageración inaguantable de lo que siento me reduce a lo que soy.
Las absurdas perfomances que me atrevoa interpretar dejan a mis caudales sin hilo conductor.
Porque nada soy y todo lo pretendo.
La repetición incesante de mis luchas contra el abismo que digo (y miento) haber creado, son patéticas. El disfraz de mártir que ya se ha vuelto añoso y un estropajo, noquiere nada conmigo, cobra vida (que tiene por sí mismo, porque ni de eso soy capaz) y huye de mí.
Porque nada soy y todo lo pretendo.
No he conseguido mucho y al menos eso es verdad; pero no ha sido porla tortura dantesca que me he autoimpuesto.
He finjido, he mentido, he estropeado con anhelos suicidas inconclusos lo que puedo haber sido una vida temeraria.
Y por mentirosa, así he quedado. Neutra. En gris. Ni blanco ni negro. Ni real ni ficción.
Porque nada soy y todo lo pretendo. Y la mayor parte del tiempo (si es que no todo) ni para eso me alcanza.

No hay comentarios: